.— Tzicatlán está dejando de ser “la comunidad escondida en la montaña” para convertirse en uno de los destinos más vibrantes de la Sierra. Y este Sábado de Gloria lo confirmó con un evento masivo que llenó de vida sus calles, sus espacios y su emblemático puente colgante, ese que la propia gente reconstruyó con sus manos… y que hoy es símbolo de resistencia y orgullo.
El Ayuntamiento de Texcatepec, encabezado por el alcalde Fidel Alonso Mauricio, organizó una jornada que combinó actividades deportivas, convivencia familiar y un baile popular al que llegaron visitantes de distintas localidades. La meta: activar la economía local, fortalecer el tejido social y demostrar que Tzicatlán tiene mucho más por ofrecer.
La competencia de natación y el torneo de voleibol fueron el punto de partida para que comerciantes, emprendedores y familias vieran un repunte en ingresos, mientras por la noche la comunidad se transformó en una gran verbena que retomó una de sus tradiciones más queridas.
Pero más allá de la fiesta, lo que más resalta es la historia detrás del lugar. Una comunidad que enfrentó la adversidad y decidió reconstruirse. Que levantó un puente colgante cuando nadie más lo haría. Que convierte cada reto en fuerza colectiva.
“Tzicatlán es ejemplo de trabajo comunitario y de cómo una comunidad puede renacer y posicionarse como destino turístico”, afirmó el alcalde durante su mensaje.
El Ayuntamiento adelantó que este tipo de actividades se replicarán en otras localidades para impulsar el turismo comunitario, promover las tradiciones serranas y abrir nuevas oportunidades económicas.
Hoy, Tzicatlán no sólo brilló por su fiesta…Brilló por su historia, su gente y su resiliencia.
Una comunidad que está lista pararecibir más visitantes y seguir escribiendo su propio camino.