La promesa de Irán de vengar la muerte del general Qasem Soleimani en un ataque con dron estadunidense puede llevarlo a movilizar a sus aliados en Irak, a acciones en el Golfo de Ormuz o a un ciberataque, entre otras posibles represalias, según analistas.
Tras múltiples incidentes entre Estados Unidos e Irán y la aceleración de la crisis, los expertos no se imaginan la muerte del poderoso general, hombre clave del régimen de Teherán, sin respuesta.
“Hay un amplio espectro de respuestas posibles que no todas implican una acción militar”, matiza Heiko Wimmen, responsable de la organización Crisis Group para Siria, Líbano e Irán.
“Ninguno de los dos bandos quiere la guerra, ninguno de los dos tiene nada que ganar. El peligro es que estén en una colisión frontal, esperando que el otro retroceda. Si ninguno de los dos lo hace, puede terminar en un desastre”, afirmó.
Irak, donde la República islámica cuenta con un gran apoyo, estará en el centro de las primeras respuestas de Teherán, aunque solo sea a través de sus milicias y aliados.
“Irak se convertirá ahora en el primer campo de batalla”, estimó Alex Vatanka, experto de Irán en el Middle East Institute de Washington.
Acciones antiestadunidenses son también posibles en Líbano, posiblemente en Yemen o Siria, donde Irán es activo con sus aliados, como los hutíes o el Hezbolá.
Irán fue acusado en 2019 de haber atacado petroleros frente a las costas de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos y de haber confiscado buques marítimos cerca del Estrecho de Ormuz.
También se sospecha que está detrás de un espectacular ataque contra dos instalaciones petrolíferas sauditas, que tuvo un enorme impacto.
“Irán ha demostrado que puede atacar instalaciones, bloquear buques. ¿Es posible un bloqueo?”, cuestiona Jean-Charles Brisard, presidente del Centro de Análisis del Terrorismo en París.
Los países occidentales anunciaron varias operaciones para asegurar el transporte en esta zona ultramilitarizada.
En enero de 2019, Dan Coats, director del National Intelligence, declaró ante el Senado estadunidense que “Irán (...) intenta dotarse de capacidad cibernética ofensiva que permita ataques contra infraestructuras críticas de EU y sus aliados”.
“Sus medios de acción son más bien sobre infraestructuras de tipo industrial, es allí donde dan bastante miedo: una intrusión en los sistemas de producción de energía estadunidense”, afirmó Loic Guézo, especialista en seguridad cibernética.
Según Vatanka, Soleimani era una figura importante y “será necesario un discurso de venganza masiva” del régimen iraní. Pero ni Washington ni Teherán desean ir al enfrentamiento mayor, convencional y brutal.
El régimen iraní, ya en gran dificultad en el plano interno, no tiene posibilidad de ganar una guerra de esta magnitud. “No es un régimen suicida”, insiste Vatanka.
Fuente: Milenio